Mi “viaje a oriente”

Mi “viaje a oriente”

Antes
tuve que guiarme con otras brújulas
vivir otras brújulas
rotas
con sus historias y azares 
Pero aun a la deriva
tenía la certeza
de los orientes a los que podía llegar

Nunca fue más pertinente hablar del viaje, en el viaje que viene están las respuestas, incluso, las respuestas más esquivas a las preguntas más persistentes.

De hecho el viaje ya empezó, no digo nada extraordinario, muchos lo saben. A mí, creo que me ha tomado más tiempo acercarme al timón, reconciliarme con él y con otras historias de orientes que ya fueron, algunos siguen conmigo, pero otros seguro que ya fueron.

Navego y tengo espacio suficiente para quienes me acompañan, incluyendo algún fantasma. Llevo lo más preciado: conocimiento y obra de otros navegantes, míos. Desde aquí diviso tierras, puertos, algunos dejarán de existir pronto, por eso, si tengo que hacer alguna escala allí, no será por mucho tiempo o simplemente no será.

Ahí donde voy abundan las grietas por donde se cuela luz y detrás de esa luz hay personas que la emanan. Y esas personas tienen voz, se comunican incluso con lo que dejan de decir. Por eso, el eco que resuena tiene tantas voces distintas, por eso es un oriente a ocupar, poblar, sembrar y seguramente seguiré hacia otro más lejano.

Me guían las señales con atracción y empuje, van a favor, al menos ahí reside mi esperanza. Arriba veo las aves, hay como cuatro o cinco avisando que una orilla está cerca. Tengo lo justo para empezar y una moneda por echarlo a la suerte, si cae cruz “iniciativa”, si cae cara “voluntad”.

Leonardo Hernández Hernández


Escrito realizado en el marco del taller “Viaje a Oriente“, facilitado por el artista visual Ricardo Benaim. entre los meses de mayo y junio 2020 

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