Bitácora de “Paréntesis II”. Reflexión sobre la Creación y el Arte. (agosto 2020)

Bitácora_Parentesis_II
Bitácora de Paréntesis II 
(Paréntesis II). Reflexión sobre LA CREACIÓN Y EL ARTE 
Iniciativa del artista Ricardo Benaim
Registro escrito y moderadora: Daniela Díaz Larralde

“Comenzar de nuevo agradeciéndoles a todos el habernos acompañado en este segundo paréntesis no es una mera formalidad, es más bien una manera de extenderles nuestro sentimiento de gratitud y alegría porque fueron ustedes quienes realmente lo hicieron posible. Nosotros convocamos y ustedes asistieron y, gracias a eso, estuvimos juntos compartiendo ese extraño espacio al que nos ha ido llevando el ahora que vivimos.

Paradójicamente, durante este tiempo, si bien nos hemos visto forzados a mantenernos en mayor o menor medida encerrados, cada quien en su espacio, también se han ido abriendo estos “portales” a través de los cuales las posibilidades de conocer, conectarnos y compartir con otros se han potenciado. Nuestro tiempo transcurre ahora entre momentos de ensimismamiento y reflexión y momentos de encuentro e intercambio con otros. Y todo tiene “lugar” en y entre espacios íntimos que están insertos dentro de un afuera común, marcado por un acontecimiento inesperado muy complejo y de incierto desenlace.

Estas circunstancias nos exigen reflexión. Nuestro cerebro comienza a moverse más rápido. No está fácil relajarse. Surgen constantemente interrogantes, preguntas sin respuestas claras, incertidumbre ante un panorama muy difícil de definir. De ahí que el reto esté en que uno logre definirse a sí mismo. Esclarecer el panorama implica lograr ubicarnos en relación con nuestro propio tiempo. Atravesamos un período de gran turbulencia y confusión, un evento que en muchos sentidos nos resulta increíble. Y compartir lo que nos está pasando con otros es sumamente necesario, porque nos permite convalidarnos, vernos y reconocernos en y entre otros.

No es tiempo de agruparse en gremios cerrados, sino de abrirse a recibir todos los aportes posibles que provengan de distintas visiones, enfoques y disciplinas. Es lo que permitirá que el enriquecimiento sea integral, y también el panorama que obtengamos de ello.

Muchos de los artistas hoy en día han decidido re-crear su propia vida a través de la creación de su obra. Eso sucede cuando se ha establecido una íntima y honesta conexión entre obra y vida, en la que la obra responde o surge del concepto de vida que uno se ha planteado para sí mismo. Así, el artista se convierte en un creador de vida, que es lo más importante.

Creador de vida y de nuevos caminos de vida, a partir de un proceso de toma de conciencia de lo que para cada quien van significando estos tiempos, estas circunstancias. Porque no estamos tan solo ante un hecho concreto que debemos comprender, sino más bien inmersos en un proceso que exige una profunda apertura a la transformación, en muchos sentidos. Por eso es fundamental pasar tiempo con uno mismo, lejos del teléfono, de las noticias, de las distintas pantallas. Tiempo de recogimiento y silencio durante el cual nos prestemos atención a nosotros mismos. Es necesario darse cuenta, ya lo hemos dicho, de que el mundo de antes, ese en el que vivíamos, ya no volverá. También es necesario aceptar y asumir que vamos a tener que acostumbrarnos a convivir con este virus que, invisible, llegó para quedarse un buen rato entre nosotros.

Surgen entonces muchas preguntas: ¿Qué hacer? ¿Cómo y cuánto debo cuidarme? ¿Para qué? ¿Con qué intención? Y en medio de tantos interrogantes, lo que más claramente se vislumbra es la necesidad de cambiar, de replantearse muchas cosas. Debo cuidarme, por mí y por los demás. Cuidarme para vivir más años, mis años. ¿Y cómo quiero que sean estos años más de vida que quiero vivir? Pues quiero que sean años ―responde Ricardo― más lúdicos, creativos, positivos. Años durante los cuales mis aportes sean más activos, que incidan en la sociedad de manera más constructiva. Aportes creativos con los que pueda acompañar un proceso de toma de conciencia en relación con que cuidarse uno implica además cuidar al otro, a todos los otros, y también cuidar al planeta, cuidar nuestro planeta. Quiero, durante estos años, aprovechar y disfrutar el tiempo compartido con los amigos, con los seres queridos, mis afectos. Tiempo de calidad y tiempo de estar despiertos, atentos, conscientes de cada cosa que hacemos y de por qué y para qué la hacemos.

Tenemos que darnos cuenta, por ejemplo, de que no es que “está subiendo la curva de contagios”, sino que es lo que hacemos, cómo actuamos, lo que sube o justamente puede hacer que baje esa curva. Y en ese sentido, debemos darnos cuenta de que está en nuestras manos, no solo preservar nuestra vida, sino también la vida del otro y la vida del planeta que nos dio a nosotros vida.

No son, por tanto, los gobernantes los encargados de tomar la decisiones acerca de lo que debemos o no debemos hacer, sino nosotros mismos. Es allí donde reside realmente el valor de nuestra libertad. Sin duda, la vida que viene, esta que ya está sucediendo y transcurriendo ahora, debe funcionar mejor que la de antes. Y debemos darnos cuenta de que somos libres de decidir qué es lo que vamos a hacer para que eso ocurra.

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Rafa Muci en Paréntesis II

Nuestro tiempo, ahora, se ha dividido entre un ANTES, que ya no volverá, y un DESPUÉS incierto que no sabemos cuándo va a llegar, o que, mejor dicho, como bien apuntó Nane Carrillo, no existe. Nos encontramos, por tanto, en este DURANTE que no termina y que se nos presenta como uno de los momentos reflexivos, creativos, más exigentes y más trascendentes que hemos tenido. Nos ha tocado asumir un “confinamiento” que ha sido decretado, y hasta ahora muchos esperan que sean esos mismos gobernantes quienes nos digan cuándo se acaba; lo que se supone será, según ellos, cuando ya no haya peligro o la situación “esté controlada”. Pero todos sabemos que esas decisiones las toman según determinados intereses. Y sin lugar a dudas, uno debe estar atento a lo que suceda, a lo que se diga. Pero atento desde una distancia que nos permita mantener “bajo resguardo” nuestro espacio propio de libre consciencia. De ahí que haya sido tan acertado y tan bien recibido el aporte de Rafa Muci en cuanto a que dejemos de hablar de “confinamiento” y comencemos a hablar de “resguardo”. Un resguardo que tiene varias implicaciones. La primera, que al mantenernos reguardados del riesgo de contagio, estamos también cuidando y protegiendo a los otros. Y la segunda, que estamos resguardando así nuestro espacio de libertad interior, que es donde se están dando los procesos de cambio a los que nos hemos estado refiriendo.

Cambios que son justamente los que comienzan ya a crear ese DESPUÉS que llega cuando nosotros lo decidamos y que responde a normas propias. Un DESPUÉS que, como bien afirmó Luz María Charlita, es el AHORA. Nos movieron el piso ―nos dijo ella―. El COVID fue como un machetazo en la vida de uno. Es cierto, sin duda ―agregó después―, que quienes siguen en Venezuela están sometidos a circunstancias mucho más adversas, porque al virus se suman otros elementos muy complejos; pero, para quienes vivimos esto en exilio, también ha sido muy duro, porque estamos lejos, porque nos quedamos lejos, y por todo lo que eso implica. Aun así, el exilio lo he vivido como un proceso de crecimiento. Todos estamos enfrentándonos a un cambio de paradigma, cambio de vida. Y es necesario asumir ya que el DESPUÉS es AHORA.

Y es cierto, el DESPUÉS es ya, es este extenso DURANTE, presente en gerundio, en movimiento, que debe ser creativo. La mente suele someternos a juegos que nos confunden ―comenta Ricardo―, y más en estos momentos en los que lo que prevalece es la incertidumbre. Mantenernos en el presente, crear en tiempo presente es lo que puede ayudarnos a estar en ese espacio propio sin perderlo, sin que se nos confunda con la proyección a futuro de escenarios fantasma. O con corrientes narrativas exteriores ―comenta Daniela― que nos llevarían más a reaccionar que a accionar creativamente desde espacios y decisiones propias y libres, y sobre todo acordes con lo que va sucediendo en nuestro interior, en relación con cómo vamos comprendiendo y respondiendo a estas tan extremas, extrañas y complejas circunstancias que vivimos.

Debemos aprender a vivir abiertos a este presente en transformación constante. Cuando todo comenzó, muchos pasamos, al menos las primeras cuatro semanas, sumergidos en un primer proceso de asimilación de lo que estaba sucediendo. Luego tuvimos que comenzar a aceptarlo y a empezar a tratar de comprenderlo y de ver cómo íbamos a enfrentarlo. Eso que éramos y pensábamos en aquel momento ya no era igual a lo que comenzábamos a sentir y pensar dos meses después, ni tres, ni cuatro… Asimilar, comenzar a comprender, aceptar, asumir y convencernos de que la mejor manera de enfrentarlo era refugiándonos en lo que siempre hemos hecho, que es crear, han sido los estados por los que muchos de nosotros hemos pasado durante este largo tránsito existencial.

Como creadores, como gentes del arte y de la cultura, crear es lo que nos toca. Crear en presente, crear el futuro en y desde el presente. Nuestros aportes, nuestras obras, deben ser respuestas que damos ―y que nos damos― ante estos tiempos que vivimos. Y estos paréntesis que hemos abierto nos permiten justamente compartir, intercambiar y reflexionar en torno a esas respuestas que cada uno de nosotros ha ido intuyendo, y encontrar conexiones, afinidades, enfoques diversos. Nos permiten, por otra parte, salvar y salvaguardar también la conexión con el otro, con los otros. Porque se trata de ir configurando juntos, desde distintos aportes y visiones, un nuevo panorama común, un horizonte trazado a partir de convergencias, divergencias y reflexiones complementarias que, de manera siempre activa y dinámica, lo vayan perfilando. En todo caso, no se trata de encontrar respuestas, sino de acompañarnos durante el tránsito por las interrogantes y exigencias de estos tiempos.

Este confinamiento físico impuesto se convierte en “resguardo” cuando uno logra reconocer y habitar su espacio como un espacio de libertad. Como dice Ricardo, la libertad no se declara, se asume, se vive. Y en ese sentido, podemos asumir como una oportunidad única, siguiendo la propuesta de Rafa Muci, el hecho de que nuestra condición de existencia actual nos haya llevado a experimentar una realidad en la que convergen múltiples espacios, el íntimo y el colectivo, sin que ello implique desplazarnos físicamente. Del resguardo hemos aprendido ―dijo― a ampliar nuestros horizontes de comunicación y creación. En esto coincidió Lidia Coronado, en que es necesario abrirse a las posibilidades que este AHORA nos brinda, abrirse a los demás y mostrar y compartir lo que sabemos hacer y descubrir también lo que otros están haciendo. El resguardo ―añadió Ricardo― es una actitud, no un mandato.

Paréntesis II
Ricardo Benaim y Leonardo Hernández

Una actitud que nos ha llevado a redescubrir nuestro entorno y las pequeñas cosas que suceden en él. Cómo la luz del sol entra a determinada hora y dibuja formas sobre la pared, inesperados juegos con las sombras y los ángulos de los distintos planos en los que antes uno no se fijaba como ahora. O cómo crecen las plantas que nos acompañan, su lento ritmo que, desde una quietud en movimiento, las va llevando del brote al tallo a la hoja a la flor. Es lo que dijo Beatriz López, este resguardo algunos lo hemos asumido como una meditación en acción, como una invitación a entender el valor de contemplar lo que nos ofrecen ―ofrenda― las cosas más sencillas. Detenerse a ver cómo van creciendo las plantas es, como ella dice, un ejemplo extraordinario de vida, de lo que es en realidad la vida. Nos enseña a vivir entregados a un AHORA largo y continuado.

De estas nuevas experiencias han surgido iniciativas muy valiosas, como la de Anabeli Vera-Marín, del MACZUL: “Cuerpos confinados”, gracias a la cual convocó a muchos artistas a compartir sus propuestas actuales. O la de Gladys Bortot, quien decidió llevar las convocatorias y propuestas de su galería a los espacios virtuales, iniciativa de la que han surgido nuevas conexiones y acciones creativas muy inspiradoras. O la del grupo ANDARTE. Arte – Cultura – Patrimonio, coordinado por Leo Hernández, con su proyecto expositivo ANTES-DURANTE-DESPUÉS, que nace justamente de los talleres que dieron lugar a estas reflexiones.

Se trata, a fin de cuentas, de abrir las alas-ideas, como dijo Luisa Ayala, y aprender a volar por este inusitado y nuevo espacio-tiempo que comenzamos a habitar.

Sin duda, como dijo Xiomara Ovalles ―y he aquí uno de los ejes reflexivos de esta convocatoria―, el arte es sanador, crear y compartir el acto creativo es lo que activa procesos de sanación. Un creador, como luego apuntó Rosana Faría, es un niño que ha logrado ir trascendiendo imposiciones exteriores y que abre caminos en busca de respuestas propias que, a su vez, serán aportes valiosos para que la sociedad en su conjunto pueda avanzar, evolucionar.

La imposición exterior a no salir nos ha regalado, como comentó Jenny Fraile, el descubrimiento de una mirada redimensionada. Salir ahora es también ver ese afuera con otros ojos.

Quiero cerrar este recorrido reflexivo que ha abierto este segundo Paréntesis, ahora sin cierre, con lo que comentó Lilian Rosales, ya casi al final, porque justamente creo que resume de un modo hermoso y contundente lo que estos tiempos y estas iniciativas han significado. Estos encuentros ―dijo― son una respuesta al mandato que nos está haciendo la naturaleza: esta crisis solo se trasciende si trabajamos con el otro. Se trata ―dijo― de redescubrir la necesidad de sinergia, lo sutil en lo que nos rodea, el valor de esa hipersensibilidad que todos tenemos y que nos mueve y une como raza humana que existe en un planeta que es, como lo llama Ricardo, nuestro Gran Hogar.

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“Paréntesis II” Algunas intervenciones tomadas del chat

Rafa Muci: La concepción de tiempo, a nuestro entender, definitivamente ha cambiado. Pero ha cambiado a nivel personal. Ha tomado una connotación íntima, y con ello quiero decir que mi percepción del tiempo es distinta a la de otro, y avanza a distintas velocidades… fluye a caudales o se torna en riachuelo… es cruel y amable a la vez, es productivo y flojo también… Es un concepto ambivalente que es definido por tu presente.

¿Que hemos hecho con el tiempo? Desde mi vivencia, ha sido productivo, discursivo e introspectivo. Ha sido momento de reflexión y cuestionamiento. Momento de mostrar mi ver…

Vivir o morar… esa es la pregunta. Estamos en un tiempo multidimensional, compartimos lo espacial y lo virtual. Y también lo espiritual, lo esencial.

Carla Tabora: El universo como pregunta.

Manuela: El tiempo renace y muere constantemente. En el momento en que empezaste a oler la primera frase, ya se ha muerto ese momento. Lo que hace el presente inmortal es el crear. El tiempo se queda impregnado como un fósil en el resultado de la creación. Queda como un testigo de que ese momento existió.

Natalie Rocha Capiello: Efectivamente este encuentro es una “apertura”… Por eso me encanta que se abre este paréntesis y no hay cierre. Lo que nos lleva a “utilizar” el tiempo en la reflexión y a actuar conscientemente en estos tiempos que vivimos. Porque, a pesar de lo catastrofista que se pinta todo, es una gran oportunidad de reencontrarnos con lo auténtico, lo verdadero, lo esencial que habita en nosotros para recuperar la voz y con ella la voz de los otros, para convertirla en la voz de un nosotros y mostrar las maneras de vivir y sobrevivir a todo esto.

Lidia Coronado: Para los nadadores de aguas abiertas hay una máxima que es estar siempre dispuesto a cambiar de plan, porque a veces sales a la mar y la mar te deja, y a veces no.

Enmaly Ramírez: El distanciamiento en este contexto <pandemia> se entiende como la separación física que hay que mantener entre las personas para evitar, en la medida de lo posible, el contagio. Sin embargo, si ampliamos ese concepto, podemos verlo como un distanciarnos metafórico que nos permite paramos un instante para ver nuestra situación, nuestra posición en el mundo y activar todo nuestro espectro sensible y ver ―vernos― con una óptica diferente. Lo que además es completamente necesario, porque todas nuestras estructuras han sido removidas. Y debemos precisamente reestructurarnos, reinventarnos.

Dalia Ferreira: La vida es una conquista del tiempo y del espacio. ¿Cuál es nuestro tiempo? ¿Cuál nuestro espacio?

Luz María Charlita: …es el AQUÍ y el AHORA.


 

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