“Todo forma parte del viento”

Todo forma parte del viento

La dulce armonía que resuena en terruños desgastados por el paso del tiempo, el lienzo que desborda de color y

transmite armonía, como el agua sobre las rocas del riachuelo, un beso temeroso cargado de historias pasadas que se renuevan alevosas y otorgan pureza en el cuerpo, una palabra expelida con risueño amor de los labios de una madre tierna que cuenta historietas a su retoño y renueva en él la esperanza y la grandeza.

Todo forma parte del viento, y en él viento encontramos la dulzura de sus mimos, el frescor de su silencio; que calla otorgando realidad en un sinfín de armoniosas líneas curvilíneas que se mueven a través del inmenso vacío, develando la misteriosa verdad de la naturaleza y nos hace invocar el más sutil de los pensamientos.

Y cuando digo que todo forma parte del viento quiero decir que la verdadera historia de lo que somos y lo que seremos, estará eternamente abrazada a esa masa cristalina que surge del ahora y que sin percibir forma parte del presente.

El movimiento delicado de las ramas de los árboles que graciosos permanecen inertes, observando nuestro devenir… el planeo de la gaviota, el vaivén de las olas del mar, el retazo del cabello ondulado, el móvil cantarín colgado en la lumbrera, las velas de los galeones, la veleta en el dosel de la casa, los molinos del Quijote, el algodón de las ligeras nubes… y así miles de cosas que sin estar imbricadas van dando forma a ese mayúsculo espacio al que llamamos vida. Somos parte del viento y el viento parte de los puntos cardinales de nuestra encrucijada.

Texto y fotografía originales de Thor Hué Trotta.

(Relato)

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