Josep Llinàs: “Jujol hacía algo que no es trabajar, sino celebrar que estás vivo”

Nuestra actividad “Descubre los Mensajes del Teatro Metropol” continúa con esta entrevista que realizamos el 28 de agosto 2015, a Josep Llinàs, profesor y arquitecto que entre 1992 y 1995 dirigió el proyecto de restauración del Teatro Metropol (Tarragona).

Consideramos que esta entrevista es fundamental para entender mucho más sobre el pasado, presente y futuro del Metropol como bien cultural, de la obra de Josep Maria Jujol y de los retos que se presentan en la restauración y conservación del patrimonio artístico.

El Teatro Metropol, en sus más de 100 años ha tenido momentos de gloria y, por supuesto, momentos de notable declive, ya fuera por su uso o por abuso, o simplemente por abandono en su conservación.

Para tener una idea de primera fuente citaremos los comentarios del Josep Maria Jujol (hijo), principal biógrafo de la obra de su padre, quien nos ofrece una breve descripción precisamente del momento en el que considera se inició el declive del Metropol:

Josep Llinàs: restauración y conservación del Teatro Metropol.
Foto de Carles Fargas. Archivo, libro: “Teatre Metropol Cent Anys (1910-2010)”

andARTE: ¿Cómo recodaba Jujol (padre) su primera obra: El Metropol?

J.M. Jujol [hijo]:Pues mi padre estaba disgustadísimo, ¡estaba disgustadísimo de cómo estaba cuidado! (el teatro). Porque claro, piensa: mi padre muere en 1949, que es la época en que ya se ha transformado el Metropol en una vulgaridad de sala de cine… mi padre era de un carácter fuerte y resistente… por lo que no puso nunca jamás los pies en el Metropol (después de la transformación), ¡Nunca, jamás!. Porque aquello le hubiese producido una enfermedad, y ya tenía bastante con su enfermedad que padecía del estómago; – porque a partir de la guerra mi padre padeció del estómago por las penas, las tribulaciones, la mala alimentación, etc… –

Por tanto, mi padre tenía muy buen recuerdo de la época gloriosa del Metropol, o sea, del “Teatre del Patronat Obrer”. Pero ¡No hablaba de esa obra¡, al menos en lo que yo recuerdo con claridad, que es a partir de 1940… y recuerdo que mi padre del Metropol ¡No hablaba!.

Yo más bien sabía del Metropol a través de mis tíos, porque nosotros teníamos familia aquí en Tarragona, siempre hemos tenido familia aquí, que iban al teatro, que iban a conciertos; incluso una de mis tías había hecho alguna representación como aficionada, porque había teatro de aficionados en esa época. Y a través de esto: a través de los tíos, yo sabía más o menos cosas del Metropol, pero a través de mi padre y de mi madre ¡nunca oí hablar del Metropol!

Claro él (Jujol padre) estaba disgustadísimo, porque a un hombre que está lleno de vida, podían haberle dicho: “Sr. Jujol nos gustaría adaptar el edificio para un cinematógrafo, ¿Cómo lo haría UD.? “¡podien haver-li dit!” (podían haberle dicho), ¡pero no!, ¡no gustaba!… no gustaba y por tanto hicieron otra cosa!… mala decisión, mala decisión

En una etapa se llegó incluso a plantear la transformación del espacio para darle otra utilidad. Sobre este hecho se comenta que en 1986, la dependencia religiosa encargada del edificio, solicitó permiso al Vaticano para venderlo, lo cual recibió respuesta afirmativa dos años después. Siendo así, se recibió una oferta de compra para todo el conjunto, por 140 millones de pesetas, con miras a derribar la construcción original y construir posiblemente un centro comercial o un bloque de viviendas.

Afortunadamente, dicha propuesra encontró oposición por parte del Colegio de Arquitectos  de Cataluña. Demarcación de Tarragona y del Servicio del Patrimonio de la Generalidad de Cataluña, alegando el valor histórico edificio, así como la importancia de que destinarlo a actividades culturales para los ciudadanos, tal y como había sido su objetivo con que se construyó desde principios del siglo XX. (Ibídem)

Luego de estos acontecimientos, las entidades del gobierno local lograron comprar el conjunto y el 30 de marzo de 1990. A partir de este punto compartimos los comentarios del Arquitecto Josep Llinàs:

1. ¿Cómo llegó a la restauración del Metropol?

J. Llinàs: “En realidad me llegó por razones que no sé, pero finalmente el Metropol llegó al ayuntamiento, el mismo ayuntamiento se hizo propietario, y hubo un momento en que no sabían si tirarlo, porque estaba en muy mal estado o darle utilidad, y por el análisis técnico que hicieron decidieron que lo mejor era continuar con el Metropol, lo que fue un acierto…sino hubiese sido un gran error claro.

El interés por Jujol ha sido progresivo, hace 50 años era un interés muy mínimo. El propio Metropol como edificio estaba muy maltratado. Yo ya hacía años que tenía interés por la obra de Jujol y el ayuntamiento resolvió que yo era la persona adecuada para hacer esto. Y ahí empezó mi historia en el Metropol, ahí empezó entonces mi participación en la reconstrucción y la restauración…”.


2. ¿Qué se encontró cuando comenzó los trabajos?, ¿Qué retos se presentaron?

J. Llinàs: “Nosotros el trabajo nos lo tomamos con muchísimo interés, fue una ocasión extraordinaria. Y

Josep Llinàs: restauración y conservación del Teatro Metropol.
Josep Llinàs. 28 Ago 2015

lo que vimos es que había muy poca información que no fuera la que suministraba el propio edificio, de manera que lo que hicimos durante un tiempo fue estudiar al máximo el propio edificio, eso fue clave, porque eso que te decía antes es verdad: el Metropol, después de la guerra fue cine, se hicieron naturalmente reformas, se cegaron ventanas, por temas de emergencia se transformó mucho, y como no había conciencia de que fuera un edificio… un patrimonio, se transformó con desgana; como si dijéramos: buscando usos prácticos.

Cuando lo encontramos nosotros llevaba años sin uso, o al menos algún tiempo. Eso quiere decir para un edificio que va perdiendo mucha calidad. Luego durante la Guerra Civil cayeron bombas sobre la galería del Metropol, o sea que también llevó reconstrucciones muy… digamos muy poco atentas a lo que era el edificio original.

Lo que teníamos como referencia aparte del propio edificio era una frase que el hijo de Jujol había recogido en el libro “Jujol, un Artista Completo”. Pues en este libro se cita eso de que Jujol que era muy religioso y que quería hacer de este edificio “un barco que salva” y esta idea del barco empezamos a detectarla en el propio edificio tal y como estaba.

De manera que después de ir ligando piezas, empezamos a pensar que no es una metáfora sino que realmente toda la arquitectura del Metropol es transformar el edificio en un barco. Detectamos luego que la línea del agua estaría en el acceso, desde la planta baja desde la Rambla Nova. A partir de ahí fueron saliendo los criterios de restauración.

Yo creo que estuvimos dos años y medio trabajando en la obra, que es bastante para un (teatro) y el trabajo durante la obra y también nos fue confirmando esa hipótesis del agua y resolviendo muchas cosas que fueron también… lo bonito y lo significativo de hacer la obra, y es que muchas de las actuaciones que se habían hecho antes no eran tan destructivas como pensábamos, claro no fueron tan destructivas simplemente por comodidad. Por ejemplo, le habían hecho un forro a los pilares y habían metido una pared que iba a buscar ese forro sin tocar el pilar más escultórico y más trabajado de adentro.

En cuanto empezamos a detectar esto, fueron apareciendo partes intactas del edificio original. Es complicado, por otra parte, Jujol tampoco llegó a acabar la obra. No se sabe mucho, o yo al menos no lo sé: porqué razón lo echaron y entró otro arquitecto, o sea, que tampoco en el tema de pintura tampoco sabíamos mucho hasta donde había llegado Jujol en la obra”.

Pero bueno, desde el punto de vista de trabajo, fue más que un trabajo, fue un placer estar allí, no sólo para mí, sino para los técnicos e incluso para el constructor, e incluso para algunos trabajadores de allí”.


3. ¿Qué aspectos del Metropol le llamaron la atención?

J. Llinàs: “Varias cosas, por ejemplo eso de que la platea estaba en la cota del agua. En la platea, hay una

Josep Llinàs: restauración y conservación del Teatro Metropol.

barandilla que da la vuelta a todo el teatro. Es como si el agua llegara al primer anfiteatro, eso lo vimos por una foto que tenemos de una persona que hizo la toma desde el escenario . Entonces esa barandilla, que era muy bonita, pensamos que el resultado de que el agua llegaba hasta ahí, salta, sigue y cae (hasta platea), era una interpretación que hicimos de esa movimiento.

Hicimos un trabajo de reconstrucción, fue un trabajo súper interesante que al final, después de estar dos o tres meses trabajando en eso, decidí que había que tirarlo porque no tenía suficiente seguridad de que fuera así. Eso lo digo porque los que lo hicieron, “los yeseros”, no querían, porque les costó mucho y me pedían que lo aplazara y lo aplazara, y al final lo tiramos.

Luego cuando acabó la obra, apareció otra foto donde efectivamente se veía que no era el tema este que decíamos nosotros, sino que era más la idea de que en la barandilla se había un puesto como unas telas decorativas, unas de esas que ponen en las procesiones en los balcones. En ese sentido, esa experiencia mostraría hasta qué punto había algo más que trabajo, no solo por mi parte, sino también por la empresa, porque ellos también se implicaron en el concepto”.

Continúa J. Llinàs: “Como te dije antes, teníamos poca información pero hicimos un buen levantamiento de lo que había, y en las partes nuevas, como por ejemplo: La escalera que baja desde la “Rambla Nova” hasta la platea, en la parte inferior le habían hecho una pared y el espacio bajo la escalera se había convertido en un trastero, empezamos a ver que habían fisuras y grietas, etc.

Lo cierto es que sacamos la pared y empezamos a descubrir lo que era la escalera, que es esa cosa tan bonita que está debajo de la que parece una “V”; en nuestra opinión es más una quilla de un barco que un elemento de arquitectura, porque en arquitectura la estabilidad no es así, sino como al revés (Como la “V” puesta de forma invertida). Esto lo vimos al tirar estas paredes y así descubrimos uno de los episodios más bonitos del teatro que es éste de la escalera. Y con ese pilar que está allí mismo, ese pilar gordo, el que tiene los peces, con eso pasó igual… esto estaba allí encajonado con unas paredes… y claro al sacar las paredes, empezamos a ver eso que ya no tenía pintura, pero lo dejamos tal y como lo encontramos, sin ningún tipo de interpretación. Esto fue en el pilar que está ahí a nivel de platea, pero arriba (en el mismo pilar) es donde están aquellas “M” coronadas… eso también estaba tapado.

Descubre los Mensajes del Teatro MetropolHubo muchos elementos que fueron apareciendo a medida que íbamos trabajando, porque además, eso muy Jujoliano y también es muy de Gaudí: hacían cosas que sabían que nadie las iba a ver, pero que era importante hacerlas, simplemente por el placer de hacerlas y eso fue una maravilla descubrirlo. En puntos a los que nadie llegaba, nadie veía, había actuaciones arquitectónicas muy simples.

Por ejemplo, en uno de los techos que tienen esas cruces amarillas que les da estabilidad; pues justo en ese punto en el que se encuentra una curva con la otra haciendo cruz, se hace ahí un ángulo, arriba, que es un lío… es un lío, -¿Y cómo lo resuelve Jujol?-; porque en realidad desde un punto de vista muy simple se trata de un triedro que hace una esquina, pero es una esquina que se hace con el techo… pues ¿Cómo hace para resolver esto?, que también es un punto donde el trabajo se hace muy pesado; pues literalmente tiran una masa grande de mortero, y una vez que está enganchado, le marcan a ese espacio, así como unas barbas y unos ojos… pues eso estaba allí y eso no lo ve nadie, y además está en varios puntos… eso se hace por placer propio. De modo que yo le tenía dicho al encargado: <<piensa en que cualquier cosa que veas y que tengas dudas, no hagáis nada si avisarme, no tiréis nunca nada>>

Todo esto explicaría lo que decía, que el trabajo de Jujol no es sólo trabajar sobre aquello que se ve, sino sobre todo… no es hacer algo, sino pasárselo bien”.

Prosigue J. Llinàs: “Como te dije, Jujol hacía algo que no es trabajar, porque eso está presente en Metropol y en toda la obra de Jujol. Ahí no hay trabajo, es otra actitud, hay una especie de celebración del tiempo, eso es lo que hace, el tiempo se manifiesta en hacer estas estrellitas en el techo del Metropol, estos “dibujitos”… eso es celebrar que uno está vivo, que es lo contrario de trabajar. (risas)

Por ejemplo, en el Metropol todos los techos son una maravilla, estas cosas hechas con un clavo, estas estrellitas, que bien podría hacerlas el arquitecto o hacerlas el albañil (es igual), tienen mucha importancia.

Son tan importantes que, por ejemplo, el PereJaume que es un artista catalán muy Jujoliano también, me explicaba que le enseñó fotos de estas cosas (las caras, las formas y las estrellas en los techos del Metropol) a Tapies y Tapies le dijo: <<¡Eso es lo que estoy haciendo yo!>>. O sea que hay una conexión entre Jujol y la vanguardia catalana, que yo creo que es verdad y que nadie la ha constatado… pero entre Jujol, Miró y Tapies, hay mucha relación. Porque hay una actitud, que en el caso de Jujol no es trabajar, sino celebrar que estás vivo, – de los otros no me atrevería a hablar tanto (Tapies y Miró), pero en Jujol está eso”.


4. ¿Cuál es su opinión sobre la conservación del “Metropol” como bien patrimonial, o más bien, cuál es su consejo?

J. Llinàs: “Esto lo dije cuando entregamos el edificio, se lo dije al ayuntamiento. Nosotros hicimos Josep Llinàs: restauración y conservación del Teatro Metropol.incorrecciones desde el punto de vista térmico por ejemplo, porque toda la obra de Jujol y ésta también, es económicamente muy pobre, de manera que, por ejemplo: había muchas paredes que no tenían aislamiento térmico… no tenían cámara… y nosotros decidimos dejarlo así, porque el clima de Tarragona no necesita de grandes… (Intervenciones en ese sentido).

Pero eso en general quiere decir que el edificio… (Necesita cuidado). Yo les ponía (al Ayuntamiento) el ejemplo de una persona muy mayor que cada vez que llega el invierno le has de poner bufandas, has de tener siempre presente que la salud esté en el estándar; yo creo que en eso, al Metropol, el ayuntamiento lo ha abandonado. Tendría que ir pintando, repasando, cuidando, para que “el anciano” (el Metropol) no se muera, o no se convierta en una momia; que es lo que ha pasado en la “Casa Negre”: en la “Casa Negre” han “momificado” la casa y yo creo que la obra de Jujol ahí está prácticamente desaparecida.

¿Sabes?, en la obra de Jujol, “hay que mantener el pulso del anciano”, el ya vivirá, porque esto es lo que hace Jujol: el Metropol ya vive con energía, -pero tienes que mantenerle el pulso-. Para eso necesitas una atención, que en algunos momentos ha faltado allí. Eso tiene mucha importancia en los edificios, en el patrimonio; pero todavía más cuando son obras hechas con poquísimos medios. Porque en el Metropol hay cosas de segunda mano, ¡Reutilizadas!, o sea, ya más uso o más aprovechamiento no se le puede sacar. En ese sentido, requiere más atención que cosas hechas con materiales más duraderos o con más… con más dinero.

En el caso de Jujol es muy especial, porque en realidad se podría decir: -¿Cómo conservas la basura?-, porque desde el punto de vista constructivo mucha de la obra de Jujol tiene tan poca… digamos: tan poco urdimbre material, porque están hechas con cosas reutilizadas, es decir, ya eran basura cuando él la coge. Él coge la basura y la vuelve a poner en acción, ¡La anima!… ¿Cómo se hace eso?, pues es un misterio… bueno, se hace con afecto, pero con la seguridad de que en ello necesitas simplemente una atención constante… ¡y no es tan difícil¡ porque la gente que quiere sus casas siempre está encima de ellas y poco a poco las mantiene.

(…) De la conservación hay una cosa de Carlos Flores, que es uno de sus descubridores; uno de los primeros (investigadores) de la obra de Jujol, que explica bastante bien el nivel constructivo y de precariedad de los trabajos de Jujol. Porque la diferencia entre Jujol y Gaudí es que los clientes de Gaudí eran obispos y los de Jujol eran curas de pueblo y allí hay un falto de todo tipo, lo cual no quiere decir que haya un falto de arquitectura. La calidad de la arquitectura de Jujol es absolutamente exuberante. Aunque sus encargos tengan el nivel de un cura modesto y sin dinero”.


5. ¿Cuál es su visión sobre la obra de Jujol?

J. Llinàs: “Siempre estoy cambiando de perspectiva. Hoy por hoy tengo la idea de que el modernismoJosep Llinàs: restauración y conservación del Teatro Metropol. desapareció en un momento de la historia. En 1909 hubo unos sucesos en Barcelona, ¡terribles!, de levantamiento popular: fue “La Semana Trágica” , etc. y eso significó, de alguna manera, un cambio en cuanto a la entrada del país en situaciones de conflicto, de lucha de clases, etc.

Y eso significó también el final del modernismo, porque “El Modernismo” tenía también eso de exhibición de dinero, exhibición de nuevas adquisiciones, de burguesía que se manifiesta, pero que también se tuvo que callar en ese sentido (y en ese momento). Pero Jujol siguió; Jujol, por su relación con Gaudí, etc., fue como una extensión de ese movimiento.

Jujol. Teatro Metropol
Busto de J.M. Jujol en el Teatro Metropol.

Y entonces, hubo un momento de plena coincidencia (de Jujol) con la cultura del momento (la del Modernismo). Y a partir de ahí el mundo fue construyendo el movimiento moderno, es decir lo que ahora es nuestra cultura arquitectónica, pero Jujol siguió en esa vía diferente y muy afuera de la historia, muy al margen. Lo que pasa es que si la arquitectura está en el mundo de la cultura, mucho más que en el de la técnica, entonces esa vía marginal, se ve ahora mismo con la misma actualidad con la que puedes ver obras hechas hace dos días en Nueva York… esa es mi visión.

De manera que Jujol acogió esa línea fuera de tiempo y de la historia, se perdió ahí y hubo un momento en que coincidió su obra con la que estaba haciendo Mies por ejemplo, estaban los dos al lado, se llevaban 7 años. Su generación (la de Jujol) es esa, pero él siguió con su propia obra y esa trayectoria tan especial.

Y ahora mismo yo creo que se ha reencontrado, para mí seguro, y para más gente rara como yo también. Jujol significa una cosa que está muy actual y muy viva. Después de haber hecho esa suerte de rodeo, ahora mismo es más actual la “Fuente de la Plaza de España” de Jujol, que el “Pabellón de Mies de Barcelona”… –yo lo veo así- Está más metida en la realidad esa fuente que está allí, como si dijéramos: ¡Resistiendo! el paso de los automóviles y el tráfico… está más metido en la ciudad eso, que “El Pabellón”, que esta como una especie de monumento estancado… así es como lo percibo”.


Sobre la entrevista
Entrevista diseñada, realizada y registrada por Leonardo Hernández H. (andARTE)

Realizada el día viernes 28 de agosto 2015, entre las 10:00 y 11:00 horas (aprox.) en la oficina del Arquitecto Josep Llinàs, en ciudad de Barcelona (Esp.)
Se trata de una entrevista semiestructurada en género de periodismo de profundidad, con fines divulgativos y didácticos en el contexto del patrimonio cultural, proyecto: “Descubre Los Mensajes del Teatro Metropol“. La transcripción expresa, sin modificaciones de fondo, el registro obtenido en 5 piezas de audio organizadas bajo criterios temáticos y cronológicos.

Fotografía: realizadas por andARTE, a excepción de la imagen en blanco y negro que aparece al principio de estre post “Foto de Carles Fargas. Archivo, libro: “Teatre Metropol Cent Anys (1910-2010)”

Descubre los Mensajes del Teatro MetropolCopyright © 2015 andARTE. Todos los derechos reservados.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *