Acerca de “El debate sobre la identidad nacional en Italia” (Ernesto Galli della Loggia)

En el estudio de los factores culturales de los grupos sociales compartimos el siguiente Comentario sobre la lectura de “El debate sobre la identidad nacional en Italia” de Ernesto Galli della Loggia

E. Galli della Loggia se pasea, con especial interés, por la historiografía de, al menos cuatro décadas: la del 60, 70, 80 y 90, esta última referida a ciertos eventos puntuales ocurridos entre 1989 y 1992. Dentro de este marco temporal, el autor reflexiona sobre tres dimensiones articuladoras de la identidad italiana, que a nuestro entender son: la antropológica, cultural, identitaria y naturalmente la dimensión histórica

En principio la revisión historiográfica, advierte una transformación del “clima cultural” que, producto de la instauración -constitucional –, retoma la idea de identidad nacional, lo que en sentido amplio está representado por la producción historiográfica en dicho país en los periodos antes señalados. En este sentido se plantea esquemáticamente el capítulo a modo de resumen agregando subtítulos, tal y como sigue:

LOS AÑOS SESENTA Y SUS VICISITUDES HISTÓRICAS

En este periodo la información sugiere que había escasa atención historiográfica a los planteamientos que cuestionan (cuestionaban) la historia política de Italia, como consecuencia de la –turbulencia- de la época.

En este punto, se evidencia entonces síntomas de una crisis en el orden político y simbólico–cultural, principalmente originada por el contraste ideológico derivado de lo que se conoce como –La Resistencia – (La resistencia Italiana) de lo que resaltan términos de referencia a modo de variables intervinientes, como por ejemplo: Democracia, comunismo, filo-sovietismo, Estado fascista, estado post fascista, entre otros.

LOS AÑOS SETENTA Y EL PARADIGMA ANTIFASCISTA

La interpretación podría conducir aquí a hablar de un abordaje comunista como paradigma de la historia en cuanto es antifascista, siendo necesaria una cita a modo de advertencia:

Con la expresión «paradigma antifascista» no se entiende solamente una orientación político-ideológica adversa al fascismo y propia de una postura sinceramente democrática, sino la sustancial equiparación de la democracia con el comunismo, un planteamiento ideológico que, por un lado, le proporcionó a la república una base de legitimación política más amplia y por el otro, justificó de forma unitaria las vicisitudes históricas del Estado italiano, desde su nacimiento hasta la proclamación de la República. (E. G. della Loggi, “El Debate Sobre la Identidad Nacional en Italia”, p. 148)

LOS AÑOS OCHENTA Y EL REENFOQUE DE LA IDENTIDAD.

Con estricta intención de resumen, cabe señalar que es justo en este periodo en el que se cuestiona el vehemente debate discursivo inserto entre las bandas del Fascismo y La Resistencia. En cierto modo este abordaje no se ocupa del tema de la identidad nacional, por el contrario, es el agotamiento de la posición “antifascista” lo que abre espacio en el que aparece en escena con mayor nitidez tal tema de la identidad.

En función de lo comprendido, se puede decir que es por esta época que el estudio historiográfico del Fascismo – deja de ser tabú- y se analiza e integra en los estudios históricos del estado Italiano, lo que llama E.G. della Loggia la “Naturalización Historiográfica del Fascismo”.

Este cambio es en esencia un cambio de valoración e interpretación de los hechos históricos, en lo que el autor también sentencia como la “nacionalización historiográfica” que es en sí, una maduración del tema nacional en la historia y su estudio.

LOS NOVENTA: DESENLACE E INICIO DE NUEVAS VISIONES

Son notables y consabidos los eventos del comienzo de los noventa, como por ejemplo la caída del muro de Berlín y ya en Italia, el derrumbe político acaecido entre 1992 y 1993 que, tal y como señala el autor “parece en cierto sentido la conclusión de lo que se había madurado en la década precedente” (op.cit., p. 153)

La sinergia entre estos eventos y sus desenlaces, plantean pues un redescubrimiento del tema de la “identidad nacional” como expresión de una grave crisis institucional y un fuerte deterioro, no sólo de la imagen de la vida pública del país, sino de su propio tejido social (op.cit., p. 152)

Se evidencia entonces un abandono de los paradigmas interpretativos más tradicionales y de sus igualmente tradicionales puntos de referencias ideológicos y políticos, agregando así “la categoría de «identidad nacional»” en la que se “experimenta una decisiva ampliación conceptual no solamente por obra de la historiografía sino por otras ciencias sociales” (op.cit., p.150).

Igualmente, cabe agregar que hay una retoma del “pasado histórico” actualizado por una nueva “identidad democrática” como variable permanente en la identidad nacional, siempre en contraste con hechos abruptos en la esfera política y social de Italia.

Los signos de esta época, promueven análisis más relacionados con las características propias de la ciudadanía italiana, que tiene como elemento diferenciador el continuo debate de “La Resistencia” y las condiciones, sociales y morales, así como una escasa conciencia de la identidad.

Culminado el resumen planteado en los subtítulos anteriores, quedan aún otros comentarios y citas que se estiman importantes para complementar este ensayo, pero que obviamente no se desconectan de lo comentado hasta aquí. De este modo es preciso agregar que, “en general los nuevos intereses sociales han contribuido a enfocar la atención sobre los problemas de la moralidad pública, del sentido del Estado, de la legalidad, de la eficiencia de los poderes y de la administración. (op.cit., p.153)

Para E. G. della Loggia la cuestión de la «identidad nacional» parece situarse espontáneamente en un terreno entre la historia de la cultura y de las representaciones culturales, la sociología, antropología, ciencia política, historia social e historia política, por lo que la historiografía interpreta la evolución de estos ciclos como el «descubrimiento» del tema de dicha identidad.

Ya más en concreto, el material es conclusivo en el hecho de que los estandartes ideológicos (La Resistencia entre ellos) con los que se decoró el nacimiento de la república italiana, finalmente no lograron ser representativos e integradores culturalmente hablando, siendo incapaces de aproximar una identidad común de la que se extrajera un sentido de pertenencia nacional, por efecto de las controversias y divergencias entre actores políticos y sus objetivos, así como una serie de eventos propios del hecho bélico que han dejado cicatrices sociales en el ámbito local.

Para finalizar, el autor sintetiza que factores como: los acentos de guerra civil, las secuelas del fascismo y los peligros antidemocráticos de una exacerbada izquierda, son cada vez más, elementos de análisis que confluyen en lo que se interpreta como la “identidad nacional Italiana”.

Leonardo Hernández H. 

 

 

 

 

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