J.M. Jujol (hijo): “Al Metropol hay que imaginárselo con unos colores vivos”

J.M. Jujol (hijo) sobre la simbología y mensaje del Teatro Metropol.

Como parte de nuestro proyecto de difusión: “Descubre los Mensajes del Teatro Metropol” enlace tuvimos la oportunidad entrevistar a Josep Maria Jujol (hijo) homónimo de su padre, el reconocido arquitecto, diseñador, escultor y pintor J. Ma. Jujol i Gibert enlace(Tarragona 16 de septiembre 1879 – Barcelona 01 de mayo de 1949).

En una conversación cercana y generosa en incisos, hicimos básicamente una sola petición: que nos hablara sobre la simbología, curiosidades y anécdotas de la creación y vida del Teatro Metropolobra referente del modernismo en Tarragona, construida por su padre entre 1908 y 1910. De esa tarde el 10 de agosto de 2015 compartimos los comentarios obtenidos:

UN POCO DE HISTORIA

 Josep Maria Jujo [hijo]: “El Metropol originalmente  era el “Teatro del Patronato Obrero” que fue una iniciativa de la asociación benéfica que llevaba el mismo nombre (Patronato Obrero), que era una asociación perteneciente a la iglesia católica.

El edificio venía funcionando como escuela desde hacía varios años atrás (desde 1888),  y en un determinados momento quisieron hacer un teatro público, que terminaron encargándole a mi padre, aunque alrededor de su elección como arquitecto encargado de la obra hubo muchas tensiones y toda una serie de historias que ahora no vienen al caso…

En consecuencia, Jujol comenzó la obra, una obra que fue muy importante para él. ¡Porque estamos hablando de la primera obra de mi padre, mi padre obtiene el título en el año seis (1906) y esta obra la hace en el año ocho (1908)… ¡un Jujol joven!

De paso el presupuesto era mínimo, porque esas entidades de la iglesia vivían por el aporte de una serie de protectores. Y aquello era una escuela gratuita para gente obrera, en el turno de día iban niños, y en el de noche que iba gente más adulta y aprendices a recibir clases de dibujo, cultura general, etc… lo cierto es que el presupuesto era limitado ¡pero la obra se hizo!.

Ya después el nombre de “Teatro del Patronato Obrero”… pues… no gustó, y por los años 30 le cambiaron el nombre y le pusieron este nombre que tiene ahora: “Teatro Metropol”.


“LA NAVE QUE SURCA EL MAR. EL MAR TENEBROSO DE LA VIDA”

La mayoría de estudios, trabajos o noticias, J.M. Jujol (hijo) sobre la simbología y mensaje del Teatro Metropol.convienen en asegurar que el concepto artístico global que Jujol utilizó como inspiración para crear el Metropol, fue el de un barco que surca los mares, en abierta metáfora de una nave espiritual que navega por el mar de la vida, lo que guarda relación directa con la idea de la nave de una iglesia cuyo espacio tiene en común el llamado al ser humano, que se enfrenta a lo desconocido con la protección de su fe.

A propósito J.M. Jujol (hijo) comenta: “…Y entonces precisamente allí, en el primer piso, tiene una forma como la de la proa de un barco, forma como un balconcito, que nos recuerda a esta idea: ¡La nave que surca los mares… el mar tenebroso de la vida!

En este sentido otros estudiosos del Metropol, como el Dr. Antonio Salcedo, profesor de la Universitat Rovira i Virgili, comenta: “La relación con el mar es muy clara, no solamente por el color azul, sino por la solución dada al techo del nivel más bajo. Se podría decir que el espectador se halla en una burbuja de aire y que puede contemplar las olas del mar por debajo”. (Salcedo Miliani & Alberich, Josep M. Jujol a les Comarques de Tarragona. Una Visió de Joan Alberich, 2002, p.63)


 

“EL BARCO TENÍA ESCOTILLAS”

J.M. Jujol (hijo) sobre la simbología y mensaje del Teatro Metropol
J.M. Jujol (hijo) – 10 de agosto 2015

J.M. Jujo [hijo]: “Antiguamente pues, y es una lástima que con la modernización se haya perdido; la bóveda del escenario era un gran arco parabólico cortado… Por tanto, y como quedaba cortado, había un pequeño balcón, un balconcito ¡eh!, ¡Asomándose frente al público!. Y en aquel balcón había unas cuerdas, unas cuerdas que iban al techo… esto me lo contaban personas que para los años 50 todavía estaban vivas, porque lo vieron y además porque habían hecho representaciones teatrales allí.

Y entonces durante el día, tirando de aquellas cuerdas, se abrían unas trampillas en la azotea, o sea que en la azotea había unos tragaluces, que cerrados eran oscuros; pero, que mediante la acción de las cuerdas se abrían, y entonces entraba luz cenital, y así durante los ensayos, por ejemplo, si ensayaban un día por la mañana… un sábado por la mañana o un domingo por la mañana, entonces no gastaban electricidad… según explican estas personas que habían sido actores aficionados en aquellos años .  Ya a partir de la transformación que se hizo, “em sambla que va ser” (me parece que fue) por los años 40; el teatro lo transformaron más en un cine que en un teatro, se siguió haciendo teatro, pero básicamente era cine porque era lo que estaba de moda entonces, por los años 50 y 60, porque salía más barato… metías la película y ¡pam¡ ¡ya está!

“Bé” (Bien), entonces es cuando se hace la gran… ¡la gran destroza del teatro!, y una de las cosas que se hizo fue una nueva azotea, o sea que se eliminaron esos elementos tan curiosos que había. Supongo que tampoco les debería haber gustado mucho la ideas de las cuerdas; pero precisamente esas cuerdas daban un sabor más marítimo, porque claro los barcos los ves en el puerto con unas cuerdas magníficas, fantásticas, atándolos para que no se muevan y por lo tanto aquellas cuerdas –me imagino yo – desde el techo bajando hasta el balconcito, pues le daban un sabor especialísimo.

Ahora esto lo valoraríamos mucho, pero “clar” (claro), en plenos años 50, “això” (esto) no estaba a la moda… en fin, era otro concepto del arte… ese es un aspecto que ha quedado muy olvidado ¡Eh!. Nosotros tenemos la suerte de que una pariente nuestra, que asistía asiduamente durante toda su vida a las representaciones teatrales; murió a los 90 años, y nos lo recordaba, pues esa señora murió hace apenas unos 20 años… ¡y con la cabeza muy clara por cierto!”


 

“EL PILAR DE OBRA…EL PILAR DE LA FAMILIA”

J.M. Jujo [hijo]: “Hay una columna que es fundamental, es una columna llena de inscripciones y que además tieneJ.M. Jujol (hijo) sobre la simbología y mensaje del Teatro Metropol decoración pictórica. Sin esa columna se hundiría medio teatro, por no decir todo. Con la restauración, esa columna se tapó con yeso y se pusieron otras columnas de hierro descaradamente a la vista.

Pero bueno, en esa columna precisamente las pinturas que hay, son unas pinturas puestas allí de modo tal que uno que no se sepa de qué se trata, pues se ven simplemente muchas florituras, plantas, pero allí en medio, están los anagramas de Jesús, María y José, que son el pilar, la sagrada familia -¡La familia sagrada es el pilar de la familia!, es lo que sostiene la vida católica.

Por tanto, el pilar que sostiene el conjunto del edificio, está precisamente dedicado a los patronos a de la familia católica, y muy especialmente a la virgen María, por tanto ya tenemos una visión… ¡pero una visión discreta!… o sea, el que no es o no tiene estas creencias, ve adornos, ve decoración, ve una preciosidad de pinturas, y nada más… pero, el que es creyente, se fija y dice: -¡Ah! este es el anagrama de Jesús, este el de María y éste el anagrama de José! – , colocados así, ordenadamente, categóricamente.

En la actualidad ese pilar se ve muy flojo… En sus días hay que imaginárselo con unos colores vivos, porque mi padre precisamente ¡es el hombre del color! Alguien dijo una vez: – Jujol es el que pone color en la obra de Gaudí – porque precisamente era un gran colorista, habría que ver, por ejemplo el Parque Güel y te das cuenta. 

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En los recuadros el lugar en el que podrían estar sugeridas las letras que comenta J. M. Jujol [hijo].

“LA COLUMNA DELGADA”

J.M. Jujol (hijo) sobre la simbología y mensaje del Teatro MetropolJ.M. Jujol [hijo]: “Luego está la columna que aguanta precisamente los dos pisos del anfiteatro… el que era arquitecto municipal en el año ocho (1908), como arquitecto municipal visitó las obras y dijo: “aquest edifici caurà, aquesta columna no pot aguantar aquest pes” (este edificio caerá, esta columna no puede aguantar este peso).

La verdad es que llama la atención precisamente por la delgadez que tiene esa columna aguantando dos pisos, dos pisos que en un momento dado se llenan de público, por tanto, la cantidad de toneladas que soporta es importante.

Entonces aquí se pone de manifiesto lo que Jujol, ya desde el bachillerato va decía, porque Jujol era un gran matemático, ¡un gran calculista!, y por tanto decía: – si una columna con cinco tiene bastante, no hay que ponerle diez- y allí entonces puso esa columna delgada… y estamos hablando de un teatro que tiene más de cien años.

En cualquier caso, el teatro se aguanta. En el año 1938; en el teatro; por suerte no en el propio teatro, sino al lado en el patio del jardín, cayó una bomba por un ataque aéreo, hubo desgracias, hubo rompimiento, ¡de los cristales no quedó ninguno!… pero aquello se aguantó igual, debió haber temblado con el estallido, pero allí está: intacto. Por tanto, este es un aspecto no precisamente decorativo, pero que forma parte de la filosofía Jujol: ¡El hombre que domina la estética y la estática!… y lo digo así: ¡Jujol domina la estética y la estática, y lo combina sabiamente!


“EL FUEGO Y EL AGUA”

J.M. Jujol [hijo]: “Otro aspecto curioso y característico, que en este momento no está en su sitio, es el del fuego y J.M. Jujol (hijo) sobre la simbología y mensaje del Teatro Metropolagua. Toda dependencia usada por el hombre necesita agua, por ejemplo para los lavabos. Antiguamente no había agua directa como hoy en día, sino que el agua iba a depósitos y a partir del depósito se distribuía por la casa o el edificio.

Bien, pues en el Metropol hay un depósito, y digo -hay- porque todavía está allí el depósito, descaradamente a la vista en la parte superior del edificio. Entonces mi padre lo utilizó precisamente como base, y aquí volvemos otra vez con lo de la religión católica; porque lo utilizó como base de un “tedero” (o un trípode) que alrededor tiene la corona de espinas de Cristo crucificado y además tiene una lanza. La pieza sigue conservándose, fuera de lugar, pero se conserva; ahora está precisamente abajo, en el salón.

Esa “Corona de Espinas” representa el fuego y el fuego simboliza “purificación” y entonces en este caso es el “fuego divino que purifica al hombre: ¡Cristo purificador de la naturaleza humana!”

J.M. Jujol (hijo) sobre la simbología y mensaje del Teatro MetropolEntonces, más abajo hay otro elemento , que ahora está sensiblemente perdido, se trata de una bola de un color más o menos azulado, y es azul porque el color azul es el color simbólico de la Virgen María.

Para conseguir esa bola azulada, Jujol lo que hace es aprovechar una garrafa de estas grandes de vidrio, colocándola a la inversa, es decir, clavada en el cemento. Y entonces le pone una arandela alrededor con unos alambres y en esos alambres, ahora desnudos, antes había como unas florecillas, es decir, formando como una corona de rosas, símbolo de la virgen, por tanto tenemos a Cristo en la parte más alta en el depósito y a la Virgen María a sus pies, como ves se trata de todo un simbolismo. Pero es un simbolismo que cualquiera lo ve, lo puede admirar y no entender nada. Al que no le gusta la religión y es anticatólico y todo esto; ve aquello, no entiende nada y dirá: ¡Ah pues mira tiene gracia!… ¡y ya está! Esta es una de las cosas que sabía hacer mi padre, jugar con elementos profundos, pero plasmarlos de una forma digamos: general, que no moleste ni a unos, ni a otros y que le agrade a todos”.


“ABRIR HACIA ADENTRO. LA LÓGICA DE JUJOL”

J.M. Jujol [hijo]: “Luego también hay otro elemento y este no tiene nada que ver con la religión ¡eh!; en el J.M. Jujol (hijo) sobre la simbología y mensaje del Teatro Metropol.pasadizo, desde el vestíbulo, hasta llegar al fondo, están aquellas vidrieras que dan al jardín, por cierto, antes era un auténtico jardín, era muy agradable aquello y cuando digo “aquello” quiero decir 50 años atrás… pero no mucho ¿no?. Lo cierto es que había más plantas y el café allí tenía unas mesas en verano y se podía tomar un refresco allí… en fin.

Bueno, el caso es que, si vas por el pasillo allí hay unos balconcitos. Esos balcones a un observador le llaman la atención porque dice: – ¡es curioso, la barandilla no está afuera, está hacia adentro! -, ¡Pues claro, tiene lógica!, aquel pasillo es para que circule la gente, cuando entran, cuando salen… sobre todo cuando salen, que sale una multitud de gente. Si las aberturas, abrieran hacia adentro (y las barandillas afuera) pues molestarían, la gente incluso tropezaría con ellas; pues las aberturas abren hacia afuera, como abren hacia afuera, de arriba abajo, entonces la barandilla, pues está adentro, no molesta en absoluto, y aquello puede estar abierto de par en par; la gente circular por el pasillo y no molesta absolutamente a nadie”.

J.M. Jujol (hijo) sobre la simbología y mensaje del Teatro Metropol.


“EL PUESTO DEL ACOMODADOR – VIGILANTE”J.M. Jujol (hijo) sobre la simbología y mensaje del Teatro Metropol.

J.M. Jujol [hijo]: “Hay un espacio que remata en un banco, ese banco estaba pensado para el acomodador, el “acomodador – vigilante”, porque al segundo piso es donde iban los chicos jóvenes y las parejas…y… podía haber pues… jaleo… y tal y cual ¿No?.

Entonces este hombre podía estar sentadito allí y vigilaba… “clar” (claro) con una foto eso no se ve, hay que ir allí y sentarse, porque también sentado desde allí hay una pared con un agujero, -llamémoslo así-, desde el cual se ven los asientos de arriba y a través de allí también se ven los asientos del primer piso, entonces se ven los del segundo y los del primer piso; todo localizado desde un solo punto… y al mismo tiempo, mirando hacia el otro lado hay unos agujeros por los que ves el pasadizo, por tanto es una zona de control y al mismo tiempo pues es un rincón delicioso, es una preciosidad y por suerte eso se conserva igual. ¡Claro después de estas malas explicaciones, tienes que ir sobre el terreno otra vez y mirar desde esos rincones y sentarte allí y ver todo eso!.”

 

 


“JUJOL BUSCABA SIEMPRE LO PRÁCTICO: EL ASIENTO DE LA BARANDA”

J.M. Jujol [hijo]:…Hay una baranda que rodea las escaleras, y en esa misma baranda, en el extremo, ya tocando el final, la baranda se convierte en un asiento, que por cierto es muy cómodo, -¡vamos! es divertido-, yo me he sentado allí más de una vez y lo encuentro muy divertido, además miras para aquí y ves el jardín, miras para allá ves el teatro.

Pues es esa filosofía Jujol de buscar siempre la cosa práctica. Entonces claro, no nos tiene que extrañar por ejemplo cuando vas a ver la “Casa Ximenis” y dices: “¿para sentarte en el balcón tienes que sacar una silla?”… ¡No!, no hace falta que saques la silla, está siempre incorporada, porque la baranda acaba en forma de silla“.

J.M. Jujol (hijo) sobre la simbología y mensaje del Teatro Metropol.


 

“JUJOL Y SU DEVOCIÓN MARIANA”

J.M. Jujol [hijo]: “¡Ah una cosa que no he dicho!… bueno es que seguramente hay más de una! (risas)
En cuanto entras desde la calle y llegas a nivel del primer piso, si te asomas a la escalera que va hacia platea hay una baranda, el sobre-baranda es de madera y gravado en la baranda verás que hay unas letras: -¡pues mira allí hay unas letras sueltas! – ¡No! Si tú te paras en el extremo, en la extrema izquierda verás que hay una “M” y luego hay una “A”, y luego hay una “R”, total que al final dice “María”, pero “María” esparcido a lo largo de toda la baranda”.

J.M. Jujol (hijo) sobre la simbología y mensaje del Teatro Metropol.


 

“EL PEZ: ALUSIÓN AL MAR Y SEÑAL DE LOS ANTIGUOS CRISTIANOS”

Uno de los sellos característicos del Teatro Metropol es la vistosa repetición decorativa del la palabra griega: J.M. Jujol (hijo) sobre la simbología y mensaje del Teatro Metropol.[ΙΧΘΥΣ]  Iēsoûs CHristós THeoû hYiós Sōtér [Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador].  

A propósito J.M. Jujol [hijo] nos cuenta: “Están también unas inscripciones, esas inscripciones son una palabra que en griego significa: “Pez”, “[ΙΧΘΥΣ] Iēsoûs CHristós THeoû hYiós Sōtér [Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador”], anagrama utilizado por los antiguos cristianos para reconocerse como tales.

Todas esas cosas son de Jujol, es decir, no había un fraile que le decía: “oiga, aquí hay que poner esto o aquello”, ¡No!, todas esas iniciativas siempre eran de mi padre. Él era un hombre profundamente creyente, profundamente religioso, un hombre que conocía bien las escrituras. Cuando estudiaba bachillerato le gustaba mucho el griego y el latín, sobre todo el latín le gustaba muchísimo.

Yo recuerdo ya en sus últimos años a mi padre discutiendo con un sacerdote por unas inscripciones en latín que hizo una lápida, mi padre era “docto” en el tema y en fin… el sacerdote no sabía tanto latín como sabía mi padre.

Lo cierto es que mi padre entonces jugó con todo esto: el pez símbolo como un símbolo del cristianismo, y al mismo tiempo, un elemento que forma parte del mar, por tanto algunos dicen: – ¡Ah mira, como me están hablando del mar pues hay peces y ya está, se queda aquí! – y otros dicen: – ¡No, es que esto es más profundo, este es el símbolo de los cristianos!-

Ese es el juego, aquel que no sabe de qué va, se queda con la parte vistosa y ya está, y el otro va hasta el fondo”.

Es cuando menos curioso, que la inscripción esté dispuesta tres veces, lo que astrológicamente coincide con la triple conjunción áurea entre “Júpiter” y “Saturno”, que los estudiosos en estos temas relacionan con la “Era de Piscis” (en el zodiaco), era en la que supuestamente es el nacimiento de Cristo. Por tanto, se dice que Jesús vino a ser la primera deidad cósmica de los peces, de tal manera que llegó a denominarse a los recién convertidos “pisciculi” (pececillos). Así, dicho símbolo con el tiempo permaneció y aún en nuestros días forma parte de la simbología de la eucaristía cristiana, junto con el pan y el vino. Otras fuentes aluden también a las escrituras, específicamente cuando Jesús dice a Pedro y a Andrés: “Seguidme, y yo os haré pescadores de hombres” (La Biblia. Mateo 4:19)


 

Sobre la entrevistaJ.M. Jujol (hijo) sobre la simbología y mensaje del Teatro Metropol.

Al calor de la conversación, Jujol (hijo) nos regaló todavía unas palabras sobre la iniciativa de andARTE en cuanto a “redescubrir” el legado artístico de su padre. Para finalizar compartimos estos comentarios:

J.M. Jujol [hijo]: “Yo me alegro de que estés haciendo un trabajo sobre el Teatro Metropol, porque tenemos una joya en Tarragona, y además que la gente va cada dos por tres cuando hay obras de teatro o cuando hay conciertos y la verdad es que la mayoría de las personas que van no conocen bien el Metropol.

Al Metropol lo citamos en un libro, en otro, en otro, pero queda a nivel de los intelectuales, de los “lletraferits” que le decimos en catalán, esa gente que tiene afición por la cultura, y ahí queda… pero al gran público: ¡Nada!.

Mira, yo una vez con unos amigos dijimos: -sería interesante hacer una encuesta para preguntarle si han visto la efigie del Sr. Jujol (en el Metropol)-, la mayoría diría que no la han visto, y en el vestíbulo del Metropol está, está esa figura… y seguro que no la han visto”

Ficha de la entrevista
Entrevista diseñada, realizada y registrada por Leonardo Hernández H. (andARTE)

Realizada el día lunes 10 de agosto 2015, entre las 18:00 y 19:30 horas (aprox.) en la residencia del Sr. Josep María Jujol (hijo), en el municipio de “Els Pallaresos” – Tarragona, contando con la colaboración y participación del arquitecto Josep María Buqueras.

Se trata de una entrevista semiestructurada en género de periodismo de profundidad, con fines divulgativos y didácticos en el contexto del patrimonio cultural, proyecto: “Los Mensajes del Teatro Metropol“. La transcripción expresa, sin modificaciones de fondo, el registro obtenido en 16 piezas de audio y una pieza en video, organizados bajo criterios temáticos y cronológicos.

Fotografía: realizadas por Q.V.M. y andARTE, a excepción de la imagen en blanco y negro que aparece en “El Fuego y el Agua” que pertenece al libro “Jujol a Tarragona” (Jujol. jr., Josep Maria, 2010, Els Pallaresos, Arxiu Jujol, p.123)

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