“Antes de las Grietas” (Valencia Horizontal – Parte II)

"Grietas Evocativas de Valencia"

No nos dimos cuenta de mucho, o nos contaban poco, más bien lo justo. Vimos crecer las grietas de esta ciudad, pero

“Antes de las Grietas” (Valencia Horizontal – Parte II)

aún parecían muy lejanas, de ninguna manera el aleteo del progreso era una amenaza.

Este recinto a cielo abierto, de trópico inapelable y calor ribereño, jamás presentaba excusas, de hecho aún no las presenta, su talante de forzosa hidalguía no se lo permite. Tan puntual y cortés era la ciudad, que simplificaba el tiempo en dos estaciones, pero no esas que vulgarmente llaman “calor” o “lluvia”, eran dos, perfectas en sabor, risa y melodía:

(Estación carnaval)
Bajo la enagua de la pubertad crispa la hormona del carnaval que se aproxima

¿De qué prestante apellido provendrá la doncella qué la feria corona?
Y si no corona no importa… – no importaba –

Antes de que llegaran hasta aquí las grietas, el carnaval era dulce y cómplice, se gestaba en las cocinas, en los recibos, estallaba en las carrozas.Era la ciudad una amiga más y a su vez, la mujer de respetable edad en el vaivén de su mecedora, concentrada en el arte escapista del gabarro en su urdimbre. La abuela, ese pilar matriarcal, de a ratos asomaba una mirada vigilante, se sabía comadrona y plañidera, casi jactanciosa de la historia que fue servida en su vientre de estado confesional.

(Estación navidad)
De aquellos cascabeles del carnaval, nos quedaba aún la promesa de la navidad. Éramos mi casa, mi familia y las familias que después fueron mi familia para engendrar el provenir. Pero primero fue la visita: un rigor marcial, un gozo hedonista y una obligación social.

Esos días de navidad salpicaban el amanecer con otros tintes que presumían de solsticios remotos. La brisa misma aceleraba su trote, como a destiempo, como saltando, pero siempre más fresca que de costumbre.

Era época de ofrendas, de un permanente trueque culinario en el que todos eran peregrinos o mercaderes de tránsito, debatiendo en cantidad y calidad el feliz descaro de sus mercancías. Bajo las grietas, la ciudad aún conserva como heredad ese aroma ancestral e irresistible que algunos errantes todavía utilizan para ubicarse y temperar.

Ilustración: Beatriz Hernández de Piedrahita
Texto: Esteban Alba

(Parte II del libro de autor “Grietas Evocativas de Valencia” para edición 2014 de la exposición “Valencia Horizontal“. Obra colaborativa realizada en conjunto con la artista plástica Beatriz Hernández de Piedrahita)

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